Antonio Birabent dio un concierto íntimo con sabor a domingo en el Teatro Metropolitan, en el que recorrió canciones de varias épocas de su carrera, con interpretaciones solistas, acompañado y con invitados.
Entre guitarras acústicas y eléctricas salió al escenario vestido como un moderno compadrito con “bienvenida seas”. A través del show fue soltando anécdotas y acotaciones que le dieron un color cada vez más íntimo, adentrando al espectador al mundo Birabent.
“Andamos perjudicados de la garganta, pero suelen ser los mejores conciertos”, anunció mientras servía su bebida de predilección: te de jengibre. Tal fue la intimidad lograda, que el público se permitía felicitar al hijo de Moris entre temas, que sonreía y agradecía satisfecho. “Me encanta que halla niños en la sala”, largó irónicamente luego de que un infante entre el público llorara entre sus canciones. Birabent, en tono distendido, empezó a imitar los quejidos del niño mientras cantaba.
En el auto denominado formato “el hombre que está solo y espera” se destacó una versión de la canción “sos verano”, en la que el actor y ex periodista se acompañó a sí mismo con ayuda de un pedal en el cual grababa una melodía y se la repetía varias veces. Así fue sumando melodías y contrapuntos con la guitarra y la voz hasta formar una orquesta invisible que le ayudó a la interpretación. En cuanto a acompañamientos humanos, varios temas los tocó en quinteto con trombón, guitarra acústica, batería y bajo.
Invitados fueron el cantautor Lisandro Aristimuño y Ariel Minimal, de Pez y LFC. Con ambos tocó canciones propias y de ellos. Con Aristimuño tocó con unas guitarras acústicas pequeñas sin amplificación, ni para el instrumento ni para su voz, para la canción “ai shiteru”.